Me he largado a alguna parte del mundO para conversar un sueñO.
Me he salido, largo rato, largo y tendido, para detener el tiempo en lo que puede ser un instante; para escuchar del relato aquel de la muerte de Golfrido en los ojos de un niño; para comentar de la casa grande de portones ruidosos y árboles gigantescos a la que ya no voy, para ver nacer la realidad construída sólo desde los ideales.
En fin, me he movido de un espacio a otro para hallar campo en la ciudad y verde en el amarillo cotidiano de los días sórdidos, donde algún sabueso extraviado ladra desmedidamente y una araña construye un telar tan grande como el lienzo mismo en que se pintan las ideas...
1 comentario:
Goldmundo, Goldmundo!!! no Gilfrido.
PD. Ya maté la telaraña.
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