Alguna vez Unna, que es la niña en mis ojos, concibió el lunes como un día de cafés y charlas olgadas que se extienden hasta la cena. Pero al fin, cuando la cotidianidad cobra su pleno, son los días que menos me inspiran... quizá es una cuestión heredada o una idea preconcebida que no le hace justicia al día en que todo se empieza de nuevo; no obstante uno va seleccionando a lo largo de su vida aquello que le molesta para execrarlo de una vez y para siempre del metafórico y anhelado paraíso. Luego entonces: no me gustan los luneS.
Un poco de esto, un poco de aquello; de cómo se mira el mundö por la niña que vive dentro de mis ojos; de cómo concibo el propósito de la vida... del color de las cosas y de muchos mamotretos propios de la mano Izquierda de Unna.
lunes, 30 de marzo de 2009
No me gustaN los LunëS
Alguna vez Unna, que es la niña en mis ojos, concibió el lunes como un día de cafés y charlas olgadas que se extienden hasta la cena. Pero al fin, cuando la cotidianidad cobra su pleno, son los días que menos me inspiran... quizá es una cuestión heredada o una idea preconcebida que no le hace justicia al día en que todo se empieza de nuevo; no obstante uno va seleccionando a lo largo de su vida aquello que le molesta para execrarlo de una vez y para siempre del metafórico y anhelado paraíso. Luego entonces: no me gustan los luneS.
domingo, 29 de marzo de 2009
SueñÖ de tí
De principios, intermedios y finales llenos de música, teatro, letras y cafés alternativos en los que charlamos horas atemporales.
Historias poco probales que aún no tienen modo de ocurrir, pero que viven en el incorruptible lugar en que los sueños se generan mientras se duermë.
martes, 24 de marzo de 2009
Jaimë
Sabines cumple años y Chiapas se llena de fiestas y homenajes conmemorativos. Las paredes de la ciudad principal ostentan retazos de su obra íntima tomada, retomada y urbanizada de mil y una formas, simulando el silencio a voces de un luto profundo. He visto a la par de mis pasos, a jóvenes lectores contagiados de la euforia colectiva que el anciano de voz pasmosa levanta, y me pregunto si ese vivo interés encuentra sentido en la profundidad del silencio: en lo secreto de los pensamientos.
Me pregunto qué haría Jaime si contemplara el movimiento de sus sombras, sentado en una banca del parque, con su camisa blanca y su cigarro en la mano. Qué dejarían de decir esos ojos tranquilos sobre el movimiento incesante de la ciudad; qué plasmaría nuevamente al compás de la marimba y el baile. Lo veo detenido entre los escombros de lo que fueron las calles, en los avances y retrocesos de una ciudad circular que vive para el calor exótico de sus horas y para su gente. Es ese Jaime al que leo y en quien pienso ahora; al que me gustaría encontrar a medio día tirando piedras a sus coronas de flores, diciendo a ronca voz: Que poco me conocieron, y sus palabras tendrían sentido.
Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra!
jueves, 12 de marzo de 2009
Libertad
Vete con tus convicciones y sueños a algún lugar lejano donde no pueda alcanzarte, donde no pueda ya más decir regresa.
Vete pronto que el tiempo es propicio para hacer y deshacer
a diestra y a siniestra.
Porque aún es posible que andemos un largo trecho sin tener que pensarnos a cada instante.
Vete hoy, luego de una larga estadía, y busca en el mundo basto lo que más te apetezca, ya no te pediré cinco minutos más, ni te guardaré en mis ojos...
Vete bien: de mis pensamientos y mis sueños; de los anhelos, esperanzas
y vidas paralelas compartidas en que rondas.
Yo te digo que te vayas para encontrar ahora la paz en la siesta de los lunes
y para encontrarte sólo luego de un mundo recorrido y pleno,
lleno de café y libros.
Para crearte y recrearte en personajes inverosímiles de forma inconsciente
y dejar que las cosas se sucedan como al tata cósmico le plazca.
Sólo vete caminando con la mochila al hombro y no retrocedas ni un paso,
yo iré en dirección opuesta por una vereda estrecha y desconocida,
no vaya a ser que me veas y te vea...
y comencemos a seguirnos los pasos en la tierra seca.
lunes, 2 de marzo de 2009
Midas
Alguien ha insinuado que el dinero es el regalo del diablo para una humanidad que pudo haberse amado. Es sorprendente descubrir cómo el sistema económico dominante determina todo lo que el hombre piensa, siente y anhela; cómo va guiando los destinos y moviendo los tiempos; cómo modifica la visión de unos y otros a conveniencia y cómo permea la vida misma.
Cuando se habla de maldad, se piensa en el corazón del hombre, pero cuando el mecanismo interno de cada muerte innecesaria, de la esclavitud, la disciminación e incluso la aceptación, emancipación y reestructuración social, es el dinero, entonces sólo puede pensarse en la ambición desmedida e insaciable del mismo.
El dinero se erige como el modus vivendi del hommo sapiens y destruye toda esperanza humanitaria a su paso, dejando tras de sí una estela de peste, hambruna y miseria. Objeto antropomorfizado sin entrañas, que cosifica todo lo que posee y valúa al individuo por su poder adquisitivo.
Midas ha enseñado al sujeto de la historia, la premisa de tener más de lo que necesita para vivir; le ha enseñado a acumular en graneros gigantescos toda la riqueza de la tierra, para luego recostarlo sobre seda y susurrarle al oido: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años... pero podrías tener un poco más. Ser oscuro y maquiavélico que transforma la herramienta de labranza en método para oprimir al débil; que resucita a un carpintero que sacrificó su vida para defender al necesitado, y lo viste de rey, cacique, latifundista, señor, conquistador, militar, misionero y presidente. Que maneja a los hombres como títres que se suceden unos a otros en aplastantes cortinas de oro, plata y hierro.
Muera pues Midas con toda su gloria y su estirpe capitalista con él. Quizá así se pueda reivindicar al ser de barro y maiz y comenzar de nuevo, esta vez desde cero.