Cuando dijimos que estaríamos juntos en las buenas y en las malas, en verdad no pensabamos que las malas serían malas. Nos imaginabamos una leve ventisca que apenas nos despertara rabia... nos imaginabamos nada que pudiese separarnos siquiera un poco. Yo le dije de mis pretenciones de justicia social, sin esperar que en verdad me encarcelaran por diez años y él me dijo que no tenía miedo, esperando jamás tener que demostrarme su valentía.
En fin, fuimos sinceros con esperanza, o dijimos las cosas a medias, porque a nadie le gusta imaginarse metido en una situación en que se intenta ser positivo en medio de una tormenta de problemas. Pero en la práctica, las malas fueron el pan nuestro de cada día, problemas externos nos tuvieron lejos, como no pensabamos pasaría. Ele me decía.. hay algún propósito en toda esta distancia. Y de verdad me preguntaba por qué siempre era así con las cosas idílicas. Por qué todo tenía que pasar por la crisis para probarse a si mismo. No obstante, en el punto en el que se hacen las apuestas de vida, el epifánico punto en el que decide si se sigue caminando o se descanza, mi apuesta fue por quererle todo y luego de la tormenta, porque toda tormenta termina, un tanto más...
En fin, fuimos sinceros con esperanza, o dijimos las cosas a medias, porque a nadie le gusta imaginarse metido en una situación en que se intenta ser positivo en medio de una tormenta de problemas. Pero en la práctica, las malas fueron el pan nuestro de cada día, problemas externos nos tuvieron lejos, como no pensabamos pasaría. Ele me decía.. hay algún propósito en toda esta distancia. Y de verdad me preguntaba por qué siempre era así con las cosas idílicas. Por qué todo tenía que pasar por la crisis para probarse a si mismo. No obstante, en el punto en el que se hacen las apuestas de vida, el epifánico punto en el que decide si se sigue caminando o se descanza, mi apuesta fue por quererle todo y luego de la tormenta, porque toda tormenta termina, un tanto más...