sábado, 29 de diciembre de 2018

Premuras obligatorias

Elegir de quedar bien con una persona que te está antipática, 
o con la que te sientes en deuda 
es como fregarte de quien te acompaña y te da la mano,
una cosa absurda. 


Las frágiles leyes en las que los humanos organizan su existencia en este singular país me recuerdan la época medieval, en la que la cura de las enfermedades eran torturas.

Una persona nos está antipática pero, para no mostrarlo, le compramos un bellísimo viaje accesoriado, como cobertura. Y en cambio a aquellos que nos apoyan... que son presentes, que corren ante una necesidad, ellos pueden estar bien con una palmada en la espalda.
     Quien pide favores en cambio de los regalos dados recibe la fidelidad de quien, en deuda, paga. Como el que alimenta al perro y sale dueño.  Un mecanismo privo di principios que jamas lograre entender. Relaciones familiares perdidas por la falta de etica en la toma de decisiones.

Un espacio histórico y surreal, en el que las apariencias cuentan mas que los cotidianos reflejos de amor.


domingo, 11 de noviembre de 2018

Después de una vida

Cuando fue que nos conocimos? fue en un sueño? me pregunto... trato de encontrarte en mis recuerdos, en ese pasado lejano del que un dia escape o escapamos. 

Te he pensado largo tiempo antes de comenzar este texto... como sucede con las cosas olvidadas te he contemplado inmóvil, desde aquella ventana... en el cuarto en el que has vivido todos estos años, delucidando si nuestra pequeña epifania narrativa existio en el mismo mundo en que habito.

Creo que fuiste real, porque recuerdo el olor de tu piel, la nota de tu risa, tus dientes... ese modo, todo tuyo, de secarte el cuerpo, ese cielo gris, perpetuo e insidioso, que contemplábamos juntos con los ojos abiertos; aquellos mercados; aquellas historias: esa vida casi inmortal que nos regalamos en un vuelo de colibrí.
Como es posible que algunos encuentros resten en el universo de la imaginación?

Quien eres hoy no es seguramente quien fuiste y yo, en apariencia la misma, soy ahora una mujer antigua, de ladrillo y fango; de tierra mojada y animales mitológicos.
Ayer te encontre en la sonrisa que me acompañaba... por un segundo, para luego perderte, de nuevo, para siempre.