miércoles, 11 de febrero de 2009

Molestias complementarias

Que días nefastos los que de pronto se erigen sobre la cabeza de una que intenta imaginar una realidad mejor. De alguien que podría concebir realidades paralelas si tan sólo tuviera la oportunidad de sonreir sin la pesada carga de los absolutos impositivos y represivos; sin los tirones innecesarios y molestos que sólo entorpecen las cosas y convierten los momentos y las sonrisas en pequeños fragmentos cristalizados y frios.
Que vacío hay en las palabras todo y nada cuando la mirada se posa lejos. Que distancia en la rigidez, que momentos largos y pesarosos en la búsqueda de algo que no llega. Como si todo se determinara por un arranque de irracionalidad... ¿es eso todo? habría que caminar entonces con la lentitud y el miedo de una tortuga. Habría que ser otra cosa, diferente y mimética... un autómata sin voluntad que necesita el soplo de vida de un igual.
Habría mas bien que razonar más lo que uno valora o valorar lo que ama... o nada de nada, como se ha dicho de vez en vez, y dejar que las cosas se sucedan como se les pegue la gana.

martes, 10 de febrero de 2009

OnirismOs maravillosÖs

Anoche soñé con un mundo en el que todos hacían lo que amaban... era un mundo feliz en el que las carencias no tenían mayor relevancia que un bote de mayonesa en el supermercado.
No parecía haber un conflicto de intereses en fabricar un mueble, para alguien a quien le faltara, sin cobrar por él un solo peso; ni tampoco en hallar lugar para dormir en una casa que dispone de cuartos vacíos.
Era una realidad selectiva que había quitado cuidadosamente a todos aquellos sujetos que mueren por estafar al prójimo y ven en la rapiña el modus vivendi del hombre occidental. En aquel lugar de tonalidades moradas, verdes y amarillas, no había planificación familiar por hambre y los individuos, libres y orgullosos de sus pasos, caminaban erguidos por largos paseos junto al mar, junto al bosque y en la montaña, que por aquellos momentos no tenían título de propiedad. Porque la propiedad la daba el nacimiento en la tierra. Junto al derecho de comer, reir y ser feliz. Soñé con un lugar habitable y sobrio de ventanas limpias y miradas cristalinas.
Luego desperté y, como en la realidad de Monterroso, el dinosaurio todavía estaba allí.

Concepciones atípicas

Conocí ayer a un hombre que cree que las posibles realidades se extienden del presente al futuro, pero también al pasado. Como un ato de cuerdas avanzando por un solo camino, cuerdas que se atan y desatan a voluntad, sin que mucho, o nada, pueda intervenir o prevenir el final. Súmamente preocupado por los viajes al pasado me decía: Y si viajases a un pasado diferente, ¿cómo podrías volver al punto de partida?
¿Cómo podría yo viajar a un pasado diferente partiendo de mi realidad? Su idea me pareció en un inicio tan complicada como inverosímil. Siempre había concebido la realidad temporal como una línea extendiendose al futuro de forma incierta, pero no al pasado, es decir, ya bastante hemos tenido con la tortura psicológica de la icorregibilidad del pasado y su determinante aporte sobre la realidad, como para agregar a ello la incierta verosimilitud de lo que ya sucedió.
......Pero dando un poco de margen a la imaginación, en un necesario escape de racionalidad, creo que podría resultar no solo posible... sino también interesante. Si el hombre es capaz de crear todo aquello que imagina, pues todo parte de sentarse a tomar café e imaginar que todo, absolutamente todo, le es posible al que cree.

lunes, 2 de febrero de 2009

MundO en lunës

Paraplejia sublime la del hombre frente al cielo nocturno y estrellado, en las noches frías de narices húmedas.
Entre más sabemos, más desconocemos, más imaginamos, más creamos... y nuevamente menos sabemos... así, siempre así, descubriendo nuestra ignorancia e imaginando nuestro futuro en lo que después será una certera visión presente.
El hombre a imagen y semejanza de Dios que desconoce su capacidad para crear todo lo que es capaz de soñar. Que sueña con universos paralelos, ya válidos por la misma presencia de sus sueños, y las oníricas fantasías y utopías que sirven de sostén a su existencia trina [realizándose a la par del nacimiento matutino del sol de mayO].

El ser de barro halla sentido de pertenencia en su pasado; identidad desconocida y anhelada que lo mantiene en un estado de inconsciencia. Se busca una y otra vez en los hombres, los vestigios, las ruinas y los mitos. El hombre, la humanidad, vive para sí en presente; para nacer, crecer, reproducirse y morir, en un ciclo constante que sólo recicla materia de forma interminable. He ahí los sujetos que viven para buscar un sentido y lo hallan justo antes de partir, los que a falta de motivos se conforman con el mediocre colectivo. Los que nada pretenden y nada obtienen, fuera del común denominador económico. De esos hay muchos. Y finalmente el individuo excepcional y genuino que ve lo inimaginable en el futuro. Aquellos pocos llenan de sentido el concepto de la y lo convierten en la tangible prueba de la capacidad humana. De la persistencia y el potencial... estos son el universo mismo explicándose el porqué de su estancia en esta materia oscura.
Así se compone el mundo conocido y desconocido que tiene lugar dentro de mis pupilas cada lunes.