Estoy en verdad fastidiada de la concepción occidental de la vida. De la monetización del sujeto, de las innecesarias consideraciones y excusas estúpidas. Harta del planteamiento en que el sacrificio lleva al cielo o al amOr.... cuando lo que se tiene es hambre las explicaciones resultan por demás inútiles. Cuando cualquier cosa se antepone a las necesidades de primer orden y una irrelevante sesión de espá, como se plantearía por estas tierras de nopal, se antepone a una especie de estado de paz. Lo superfluo que se eleva sobre lo esencial me fastidia. Ya me cansé del movimiento del mundo siempre hacia donde la masa se mueve y del esfuerzo sobrevaluado de algunas patéticas individualidades.
De las promesas rotas, de la incomprensión, la frialdad y la indiferencia.