lunes, 29 de junio de 2009

Comprensiones inexcusables y quejas sueltas

Estoy en verdad fastidiada de la concepción occidental de la vida. De la monetización del sujeto, de las innecesarias consideraciones y excusas estúpidas. Harta del planteamiento en que el sacrificio lleva al cielo o al amOr.... cuando lo que se tiene es hambre las explicaciones resultan por demás inútiles. Cuando cualquier cosa se antepone a las necesidades de primer orden y una irrelevante sesión de espá, como se plantearía por estas tierras de nopal, se antepone a una especie de estado de paz. Lo superfluo que se eleva sobre lo esencial me fastidia. Ya me cansé del movimiento del mundo siempre hacia donde la masa se mueve y del esfuerzo sobrevaluado de algunas patéticas individualidades.
De las promesas rotas, de la incomprensión, la frialdad y la indiferencia.

lunes, 22 de junio de 2009

MíÖ

Lo que es míö es muy poco. No soy de los sujetos que van por el mundo arrastrando posesiones y títulos rimbombantes que respondan a la palabra míO. Tan sólo tengo conmigo lo que pueden llevar mis manos, lo que pueden cargar mis hombros delgados, flacos y lo que en mi corazón se queda guardado. Lo demás lo dejo para el mundo, para que de ordinario se preocupe por sus deficiencias y carencias de cosas inútiles; lo dejo para otros, para quienes los ceños fruncidos y las bocas cerradas son el pan de cada día; para aquellos pobres ricos que valen cuanto poseen.
Lo de menos es caminar, con mis tenis viejos, por un camino de piedra y polvo; lo de menos es andar, sólo andar sin ningún tiempo ni ningún lugar. Lo de menos son las cosas que se nos pegan y despegan con el movimiento de la tierra y aquello que no controlamos y nos roza.
Lo que es míÖ es mi derecho a expresarme, a pensar, a recordar. MíO es el derecho de libertad y el derecho a no cocinar. Míos son los aprecios vivenciales y las memorias fugaces, mías las aspiraciones y los sueñOs de justicia social. Mía es la protestä como premisa de vida y la permanencia voluntaria.
Apenas es mío el color moradO, los duraznos del patio trasero, de un pueblo grande y frío, y los caballos verdes amarillos de un país inexistente.

miércoles, 17 de junio de 2009

EsperanZa

De unos días para acá me ha vuelto la esperanza. Me he visto soñando despierta con mundos justos y lugares limpios, enrarecidos por la igualdad social y el desinterés individualista que suele imponer la sociedad.
He topadome viviendo en otros ojos y en otras historias ajenas a las mias, que sólo encuentran su punto común en el colectivo matutino de los "buenos días"; he sido así madre y abuela de un hombre barbado de sotana larga, la amante del cura de la parroquia que intenta disimular su culpa dandoselas de piadosa y la vecina valiente que enfrentó a un hombre con sus manos desnudas para proteger a sus hijos. He sido la buena, la mala y la pobre; la temerosa y la simple.
Y es que, pensado un poco en los recovecos de la existencia y en los complicados caminos por los que la vida nos arrastra es posible encontrarnos, luego de muchO, acompañados, duplicados y comprendidos por muchos alguienes desconocidos.
Es entonces cuando se advierte que a nadie le alcanza ya para comprar azucar y frijol; nadie tiene para tortillas, para tacos de maza, para pozol. Nadie tiene nada, mas que unos pocos... que lo tienen todo. Y en ese momento diminuto y epifánico, vuelve a mí la esperanza verde y llena de suspiros de otro mundO posible, excluido por voluntad y excluyente por principios, de todo aquello que no da vidÄ.

sábado, 6 de junio de 2009

El recuerdO de un simiÖ

Veo en los ojos de ciudad un escape del mundo. Una realidad alterna y paralela en que los posibles narrativos, vulgares y románticos tienen su debido final feliz... todos los finales deberían ser felices, luego entonces la felicidad se entendería como el propósito último de algo acabado, bueno o malo; no obstante no todos los finales son felices, ni finales, porque una cosa siempre sucede a la otra y lo que termina en un punto se constituye en el inicio de otro de igual o mayor magnitud, como en las definiciones físicas. El caso es que hoy recordé finales, comienzos e intermedios y me puse de pronto a pensar en verde, en vidas complicadas y aturdidas que encuentran sentido en bailes secretos que repiten balaralam al compás de una canción.
Me encuentro tarareando en mi cabeza A tu vueltal, de Fer y pienso en los abismos, los visitantes y los encuentros que sólo tienen su lugar en canciones y mundos trovísticos idealistas.