Orad sin cesar
Un joven aprendiz se acercó con respeto a un padre del desierto y le dijo: Abba, ¿cómo cumples tú el mandato de orar sin cesar?
El Abba le miró con ojos de compasión y dijo: por la mañana hago mis canastos en silencio y mientras trabajo pienso: Señor ten compasión, señor ten compasión... ¿te parece esa una oración?
El jóven dijo nervioso: si Abba, es una poderosa oración. Entonces, prosiguio el Abba, cuando termino de fabricar mis canastos voy a la ciudad y los vendo, doy entonces gracias a Dios y pido, señor ten misericordia. Con el dinero que gano compro el pan del día y la sal, sólo aquello que necesito, y lo que me sobra lo doy a aquellos que necesitan. Finalmente regreso al desierto agradeciendo al Padre, pidiendole que tenga misericordia, y me acuesto para terminar el jornal. Cuando yo duermo aquellos que han recibido dan gracias a Dios por su misericordia. De este modo, todo el tiempo estoy orando.
El jóven se alejó entonces pensativo de aquellas verdades y volvió a su casa.
1 comentario:
esta padrisimo este texto me gusto bastante son muy buenos, asi que te felicito, y te tengo una propuesta tambien para tus escritos ya luego te la cuento =)
atte. jorge sanchez
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