jueves, 23 de abril de 2015

Alguien, en los mundos

Alguien ronda, por aqui, por alla...ronda en mis mundos sin hablarme, me observa, me estudia, me convence de la existencia de un Dios, o de un escritor, sin por ello sentarse conmigo a tomar un café.
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Apenas libre del juicio moral que las miradas en los colectivos representaban, vine a descanzar a un pueblito de casas pequenias y jardines coloridos. Vine a saludar a mi amiga, antes de que la muerte se la llevara y a convencer a Unna de regresar conmigo al pais de los elfos, al mundo de los relativos en el que se pueden vivir tantas vidas al mismo tiempo... pero todo fue vano, Unna, obstinada, se niega a contentarme... yo no quiero volver, me dice, quiero aprender a manejar la bici y el carro, quiero coser, quiero cocinar... quiero tener otros bebes por el puro gusto de acariciar la planta de los pies de un bebé de dos dias.... quiero llorar y comer helado, tener frio y conocer el huerto con la fatiga de quien ha roto la tierra.
Quiero escribir todas las palabras, como en un grandisimo diccionario, que crece con la vida misma y quiero morir para encontrar de nuevo a la tortuga marina que partiò con la corriente del norte.

Quiere morir, quiere llorar, como hacen los humanos... canta cuando esta contenta y guarda silencio cuando se entristece... no se desvanece, no entra mas en el alma, como lo hacen los arboles... Unna tiene en los ojos una ninia con la que ya no platica, porque la deja mirar lo que el mundo tiene que mostrarle. Alguien debera rescatarla, yo no puedo, yo escribo a Unna en la mesa de la esquina, en el café del centro, la escribo con el portatil, porque la pluma ya no tiene tinta; la escribo y la observo con todos sus movimientos, para que no escape nuevamente. Para que no se desvanezca entre los platos de la cocina y los dibujos de Tafé. Alguien en los mundos debera rescatarla, en el pasado o en el futuro, que al final son siempre la misma cosa.