domingo, 11 de noviembre de 2018

Después de una vida

Cuando fue que nos conocimos? fue en un sueño? me pregunto... trato de encontrarte en mis recuerdos, en ese pasado lejano del que un dia escape o escapamos. 

Te he pensado largo tiempo antes de comenzar este texto... como sucede con las cosas olvidadas te he contemplado inmóvil, desde aquella ventana... en el cuarto en el que has vivido todos estos años, delucidando si nuestra pequeña epifania narrativa existio en el mismo mundo en que habito.

Creo que fuiste real, porque recuerdo el olor de tu piel, la nota de tu risa, tus dientes... ese modo, todo tuyo, de secarte el cuerpo, ese cielo gris, perpetuo e insidioso, que contemplábamos juntos con los ojos abiertos; aquellos mercados; aquellas historias: esa vida casi inmortal que nos regalamos en un vuelo de colibrí.
Como es posible que algunos encuentros resten en el universo de la imaginación?

Quien eres hoy no es seguramente quien fuiste y yo, en apariencia la misma, soy ahora una mujer antigua, de ladrillo y fango; de tierra mojada y animales mitológicos.
Ayer te encontre en la sonrisa que me acompañaba... por un segundo, para luego perderte, de nuevo, para siempre.