martes, 19 de mayo de 2009

La juventud que nunca cambiä


Benedetti y la juventud que nunca cambia

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

miércoles, 13 de mayo de 2009

De tiempos viejos y posteriores

Platicando con mi madre repasabamos las viejas historias de infancia. Los noviazgos fugaces y fallidos, las caidas, las bromas y los momentos célebres, guardados cuidadosamente en el cajón de los recuerdos. Primero nuestros momentos y luego poco a poco rememoramos los momentos de mi abuela, su madre, y luego su abuela.
Llegamos así a un tiempo sin nombre en que Tuxtla y San Cristobal a penas se constituían como lugares habitables y seguros. Mi abuela de niña usaba un par de zapatos sólo para ir a la misa los domingos y de jóven mi bisabuela, se disputaba el amor de un coronel alemán que la quería llevar a Colonia para presentarle a sus padres. El reconocimiento de la distancia nos hace pensar las historias en sepia y más aún, en blanco y negro si se sigue volviendo en el tiempo.
Regresamos a los cafetales y las haciendas verdaderamente coloniales en que los esclavos ya no se llamaban esclavos pero eran negros y hablaban otro idioma; que no eran esclavos pero no eran tampoco libres. A los bailes de vestidos abultados y pomposos, a las avionetas como novedad tecnológica y al Chiapas lejano que ya no es, en sus bosques, selvas y ríos, ni una poca de lo que fue.
Pensamos en los levantamientos armados y en las huidas rutinarias para conseguir marido, en las notas lánguidas y suaves del viento corriendo por las calles, en los abrevaderos mágicos y en los puntos de encuentro, en que los amantes se encontraban a escondidas. En fin pensamos en la terra nostra, por derecho, escapandose de nuestros dedos como el agua de un manantial y, luego de tanta nostalgia sépica y monocromática, terminamos de empacar nuestras cosas, salimos de la casa y entregamos la tierra a los extranjeros que la ganaron con el sudor de sus intereses, en un acto público encabezado por el mismísimo presidente de la república y todos sus lamebotas administrativos.

viernes, 1 de mayo de 2009

PuntO para nosotrOs

Siendo el terror colectivo, promovido por el gobierno federal, un estúpido sistema de control social (en una evidente aplicación del conocido refrán: a río revuelto, ganancia de pescadores, por parte de senadores y diputados) me consuela o anima, al menos, que una buena parte de la población, lejos de comprar tapabocas y encerrarse en casa, comenzó la protesta, externando su molestia por varios medios. Y aunque sí hay algunos sujetos que se sienten en la guerra de los mundos, la gran mayoría ha sospechado de nuestro "bienhechor" gobierno y de sus "buenas" intenciones.

Ya estamos cerca de ser una sociedad consciente que actúa... en hora buena!!!!