miércoles, 23 de octubre de 2019

...Cuanto me faltas...

Es ya una vida y media que no te veo, que no nos hablamos... que no se nada de ti. De tus sueños de mecánico y tu realidad de filosofo... de como concluyó aquella maestria de la que me platicaste mientras estábamos en el pesero de una ciudad grande como mi nostalgia. Que fue de ti?

Recuerdas del dia en que nos conocimos? De los desayunos el lunes, con aquella complicidad de quien se conoce de toda una vida? Pensé en ese entonces que habíamos ya vivido una vida al menos como primos, como hermanos, como amantes.
Quiza tu recuerdo vino a mi mente por que el otoño ha comenzado y por estas partes, se colorean las montañas de amarillo mostaza y naranja metálico y te pienso pintando en tus tiempos libres... quizá porque el frío me tiene en casa a sentir el rumor de la madera que cruje y me permite leer y escribir tanto cuanto quiero... Quizá porque hay pocas cosas que lamento de esta mi vida campesina llena de amor como haber perdido el contacto contigo, mi querido lector.