Si la vida es un juego de símbolos, quiero crear los mios. Quiero encontrar en las palabras el espiritu nuevo de cada cosa, y en el sonido de la voz, de la guitarra y el baile comunitario, el sentido de los pasos en la tierra desnuda.
Quiero también una canica roja, como mi ánimo de lucha, para esposarme, unas semillas por arras y una mirada cómplice por lazo. Un mundo propio de niños en el que las utopías y los sueños se sienten a platicar y reir en una mesa grande y circular, como el amor, en la que cada uno y unna puedan comer cuanto necesiten para estar satisfechos.
Quiero un banquete para el mundo en el día más largo del añO
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