Qué se propone el universo cuando se pregunta toda esta bola de cosas mientras cenamos? Porque he pensado en este Dios que nos sueña para crearnos y en la posibilidad de ser la imagen lejana y anhelada de una serie de neuronas. He concebido también, de labios de mi hermana, que seamos una realidad aparte, que ha muerto en el pasado remoto, y de mi padre estar atrapados en el pasado de un futuro que ya es.
Porque las posibilidades de construirnos son infinitas, a pesar de que las propuestas filosóficas, sociales, lingüísticas, físicas y humanistas se esten gastando como se gastan los fósforos de una caja y pensemos en una sentada que nos quedamos sin muchas vías de escape. Aunque el hombre se coma al hombre y la lucha por la sobrevivencia siga significando el hambre de extinción masiva y la necesidad de dominación absoluta. Dominar a la naturaleza, al hombre, a la galaxia, a los mundos y a Dios, de ser posible, Pablo Richard me diría ¿cuál Dios? hay tantos... pero el espíritu es el mismo, porque si se puede dominarlo todo, como un sólo paquete, todo se domina. Aunque las esperanzas sean las utopías y éstas, a su vez, sean vistas como sueños inalcanzables. Aunque se desconozca la justicia y se dude del presente por la imposibilidad de controlarlo o siquiera de comprenderlo.
Por que la vida se desarrolla como el camino del caracol, con las babas del diablo en que vivimos, caminemos a ojos abiertos y oidos despiertos, ya no para descubrir el hilo negro que se esconde en algún punto del universo, para sobrevivir, como las tribus, luego de la catástrofe.
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