Los sueños de papalotes flotantes y cielos coloreados me han despertado con el espíritu en el aire. Con el pensamiento disperso en el infinito y basto universo.
He abierto los ojos en medio de la noche, soñando que despertaba en otra parte, en otra ocasión, en otra vida. Soñando con vacas gordas que rodean un camino viejo, vacas de cuernos grandes que se acercaban lentamente, que proponían el viaje del encuentro, del enigma, de la vida.
Si los viajes terminan cuando los amantes se encuentran, bien pueden ser los sueños el medio más exacto para viajar.
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