Hoy jugaba con la lengua, que no ella conmigo, en cuanto a terminologías complejas para explicar “algos” simples e hilarantes. Para denominar al acto mismo de la felación, que no es más que el juego de la pareja que se mira pícara, por las tardes pinceladas de cielos vivos, y se da gusto conociendo el recóndito espacio de las vergüenzas antiguas del otro.
Así, me puse a pensar en la estructura del lenguaje. En la búsqueda de la formalización, en el tabú, en el premio de los ojos cómplices. En el encriptamiento de las cosas para proteger a las mentes frágiles de las perversidades del lenguaje, no de la lengua: no es lo mismo. Repasé en mi psique los rostros externos de los sujetos trajeados de una academia lejana y católica por historia, que determinan, tras un escritorio, las palabras limpias y sanas para el mundo occidental, que, ignorante, acata toda tentativa de iniciativa privada y promueve las sanas costumbres. Me gustaría entonces agregar a estos sujetos un yugo grande sobre sus hombros, que les rememorara la cosmovisión lingüística de aquellos a quienes afectan con sus pretensiones divinas, que les lleve a pensar y repensar, una y otra vez, la libertad de expresión como aquel gusto por la vida misma.
Me sería bueno ahora ponerme a crear un diccionario novedoso que facilite el acceso a la lengua, que la vivifique; que dote de sentido aquellas palabras emblemáticas, que desempolve los viejos términos pero les dé una connotación tan nueva, que tenga que inventarse el uso para ella y que cree palabras de aromas y sentidos más que de sonidos y conceptos, que de esas ya tenemos muchas.
1 comentario:
Por eso yo me quedo con Wittgenstein, y mas allá de las felaciones, y tu esfuerzo por aterrizar un término tan abstracto que designa algo tan práctico, afortunadamente te aviso que al lenguaje siempre lo determina la pragmática, por eso no es necesario tener una academia que vigile los usos de la lengua, tu puedes hacer con ella lo que te plazca, pues dime sino todos los problemas de este mundo no son en el fondo una ¿confusión de términos?
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