ä un zorro triste
Éranse una vez, en una tierra distante a la nuestra, cuatro animales en un bosque. La serpiente, la hiena, la tortuga y el zorro eran amigos desde pequeños y habían logrado juntos viajes inmemoriales y aventuras de las que salieron adelante, contra viento y marea, sólo por que permanecieron unidos.
A menudo se reunían entre las piedras en que habitaba la hiena,para platicar aquellas cosas que les llenaban de orgullo y gracia. Una tarde de risas descubrieron que la tortuga no estaba y comenzaron a suponer la razón de su ausencia: La tortuga es muy lenta, dijo la hiena riendo jocosamente de la desventura de la lenta lenta tortuga ausente, La tortuga ha dejado de ser valiosa, dijo la serpiente, yo la he visto cuando está sola y su vida, fuera de nosotros, es pusilánime y vacía, el zorro entonces agregó; ha cambiado la tortuga, yo espero que venga. Otra de las tardes la serpiente faltó y entonces la hiena dijo a sus amigos: La serpiente habla siempre como si fuera excepcional, pero ahora, cuando se le necesita, no está. El zorro agregó: se supone que siempre está ocupada, que es muy importante y la tortuga rió con ellos de cómo hablaban de la serpiente.
Una de las tardes, en que el zorro iba a la reunión de sus amigos, encontró el camino cerrado y tomó una vereda alterna en medio del monte, el camino era más largo pero al menos le daría la oportunidad de sorprenderlos por la retaguardia cuando llegara... así que caminó un largo trecho sólo para verlos y conforme fue acercándose a las piedras pudo ver como sus amigos se reían de su ausencia, les escuchó decir que no era confiable alguien tan sigiloso como él, que le faltaba valor, que su pelaje era espantoso y que si no fuera por ellos sería inútil su existencia. Aquel zorro bajó las orejas y quedó triste, triste, tristísimo... pero no podía imaginar sus días sin aquellos inapreciables amigos y no sabía que hacer. Así que regresó a su cueva apesadumbrado y no quizo comer ni salir por tres días.
Al tercer día se presentó a la puerta de la cueva un pequeño gusano que le preguntó: ¿Qué tienes zorro? ¿por qué te veo triste desde hace días y no has querido comer ni salir? Lo que sucede, dijo el zorro, es que mis amigos han dicho que soy el peor zorro de todo el bosque y no se qué hacer. El gusano entonces suspiró de alivio y le respondió pausadamente: Querido zorro, en el bosque hay muchos animales y no debes sentirte mal por lo que unos pocos digan de tí... incluso si ellos dicen ser tus amigos. Siempre habrá nuevos animales, que quieran conocerte, por insignificantes que parezcan, dispuestos a decir la verdad y ser leales... "siempre debes empezar por ser honesto... el animal que habla del ausente... miente".
El zorro entonces salió de su cueva y comió junto al gusano una tarde, o dos o tres.
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