Ellos le preguntaron cuál era su última palabra y ella dijo que sí, con firmeza y aplomo. Cualquiera que la hubiera visto responder, habría jurado que, en aquel rostro inexpresivo, no existía un gramo de miedo. Ni siquiera la curiosa mirada de quien se juega el todo por el todo.
-¿Está segura?-
………………………….-Sí.-
El monosílabo recorrió la habitación y un silencio absoluto llenó la sala. Los asistentes contemplaron el inusitado evento, extasiados ante aquel extraordinario acto de valentía. Nunca antes había sucedido que alguien prefiriera la muerte antes que recibir el don de lenguas.
1 comentario:
Wow! Me agradó mucho y me dejó pensando... Me gustaron mucho tus anteriores posts... definitivamente estaré volviendo por acá, me gusta como escribes!
Un saludo!
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