El juicio emitido a aquellos que han hecho menos a otrOs, en el paso de la historia, es tan fuerte [he ahí toda nuestra declaración de vergüenza ante los actos barbáricos cometidos contra los judíos en la segunda guerra mundial]; pero nuestras acciones diarias son tan similares, después de todo... siempre se comienza por la discriminación a pequeña escala. Bien se ha dicho que la falla de todo sistema se refeja en el punto más pequeño del mismO... y es que somos tan especiales... tan quisquillosos cuando se trata de decidir qué es lo bello... lo estético, lo pasable, lo permitido. Lo feo es lo diferente, lo común, aquello que quizá nos definió en sus orígenes.
Y yo me pregunto si es posible cambiar esta ideología: este modo de ver lo que nos rodea.
Porque resulta fácil etiquetar todo lo que nos rodea, cuando nuestro anhelo es parecernos a la hermosa modelo que se mueve sobre la pasarela, a la actriz que sale junto a Gael... que importa mucho si el otro hace buena pareja con uno, si las fotos son de revista... si los niños salen bellos y se mejora a la familia.
Qué es esto? Cuál es este enrarecido patrón que nos obliga a juzgar por lo exterior a otros? Somos nosotros mejores si el cuello es más largo y los ojos claros?
Veo frente al aparador de las tiendas de moda... a maniquies altas... blancas... finas... esbeltas, delgadas, flaKas, esqueléticas.... de pestañas largas y miradas altivas... los ojos que se posan en ellas brillan, anhelan; se sienten inspirados y buscan a cada paso cubrir el prototipo de ropa, cuerpo, cara y personalidad. La pérdida de lo genuino por lo "estéticO" parece un monstruo gigantesco que debora todo aquello que se le atravieza. Que contamina cualquier ideología.
El mundo caro.cara excluye al individuo "común"... y le enseña a excluirse así mismo... a devalorarse y revaluarse bajo los tratados y condiciones de otrOs pocos.
.Entonces así es esto: los más por los menOs diciendo como es todo?... no lo creo.
Habría entonces que ver las cosas como sOn: volver a contar con nosotros mismos o quedar en la mayoría excluída y excluír así a la minoría excluyente, en una concepción nueva en la que obtener siempre lo mejor se convierta en una colectividad, más que sanguinea o afectiva, humana.
Anny
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