Él desconocía mi existencia entonces, como yo ignoraba que, aquella noche en que lo pensé frente al mar, él imaginaba que en algún punto del mundo había Unnä para él, y no necesariamente como él.
Pensé día y noche en Älguien cruzando la calle frente a mí, topandome por accidente en el café del centro... jugando a la espontaneidad de la coincidencia. Älguien, en cambio, pensó en que Unnä fuera atipicamente bella, de bufandas largas y pelo enmarañado.
Hace unas noches me soñé sentada frente a la ciudad iluminada, en escalones interminables. A mi lado Älguien me contemplaba con estuprefacción.
-¿Unnä?
Preguntó justo en el momento en que yo desperté y... despertó.
Preguntó justo en el momento en que yo desperté y... despertó.
2 comentarios:
Encuentros... cuántos han existido y pasado, y cuántos se han soñado y jamás se han visto materializados.
Un saludo!
Trovador: Cuántos sueños han sido reales... y cuantas realidades, han llegado a ser tan ajenas, que parecieran sueños inalcanzábles y lejanos. En este juego que disimula la realidad y la confunde, los encuentrös son momentos fugaces.
Soñar es útopía?
....Gracias por la visita!
Publicar un comentario