De todos los inventos que el hombre ha hecho, incluso de aquellos que se usaron como armas de destrucción masiva y tortura, el peor es el dinero.
Alguien ha insinuado que el dinero es el regalo del diablo para una humanidad que pudo haberse amado. Es sorprendente descubrir cómo el sistema económico dominante determina todo lo que el hombre piensa, siente y anhela; cómo va guiando los destinos y moviendo los tiempos; cómo modifica la visión de unos y otros a conveniencia y cómo permea la vida misma.
Cuando se habla de maldad, se piensa en el corazón del hombre, pero cuando el mecanismo interno de cada muerte innecesaria, de la esclavitud, la disciminación e incluso la aceptación, emancipación y reestructuración social, es el dinero, entonces sólo puede pensarse en la ambición desmedida e insaciable del mismo.
El dinero se erige como el modus vivendi del hommo sapiens y destruye toda esperanza humanitaria a su paso, dejando tras de sí una estela de peste, hambruna y miseria. Objeto antropomorfizado sin entrañas, que cosifica todo lo que posee y valúa al individuo por su poder adquisitivo.
Midas ha enseñado al sujeto de la historia, la premisa de tener más de lo que necesita para vivir; le ha enseñado a acumular en graneros gigantescos toda la riqueza de la tierra, para luego recostarlo sobre seda y susurrarle al oido: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años... pero podrías tener un poco más. Ser oscuro y maquiavélico que transforma la herramienta de labranza en método para oprimir al débil; que resucita a un carpintero que sacrificó su vida para defender al necesitado, y lo viste de rey, cacique, latifundista, señor, conquistador, militar, misionero y presidente. Que maneja a los hombres como títres que se suceden unos a otros en aplastantes cortinas de oro, plata y hierro.
Muera pues Midas con toda su gloria y su estirpe capitalista con él. Quizá así se pueda reivindicar al ser de barro y maiz y comenzar de nuevo, esta vez desde cero.
Alguien ha insinuado que el dinero es el regalo del diablo para una humanidad que pudo haberse amado. Es sorprendente descubrir cómo el sistema económico dominante determina todo lo que el hombre piensa, siente y anhela; cómo va guiando los destinos y moviendo los tiempos; cómo modifica la visión de unos y otros a conveniencia y cómo permea la vida misma.
Cuando se habla de maldad, se piensa en el corazón del hombre, pero cuando el mecanismo interno de cada muerte innecesaria, de la esclavitud, la disciminación e incluso la aceptación, emancipación y reestructuración social, es el dinero, entonces sólo puede pensarse en la ambición desmedida e insaciable del mismo.
El dinero se erige como el modus vivendi del hommo sapiens y destruye toda esperanza humanitaria a su paso, dejando tras de sí una estela de peste, hambruna y miseria. Objeto antropomorfizado sin entrañas, que cosifica todo lo que posee y valúa al individuo por su poder adquisitivo.
Midas ha enseñado al sujeto de la historia, la premisa de tener más de lo que necesita para vivir; le ha enseñado a acumular en graneros gigantescos toda la riqueza de la tierra, para luego recostarlo sobre seda y susurrarle al oido: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años... pero podrías tener un poco más. Ser oscuro y maquiavélico que transforma la herramienta de labranza en método para oprimir al débil; que resucita a un carpintero que sacrificó su vida para defender al necesitado, y lo viste de rey, cacique, latifundista, señor, conquistador, militar, misionero y presidente. Que maneja a los hombres como títres que se suceden unos a otros en aplastantes cortinas de oro, plata y hierro.
Muera pues Midas con toda su gloria y su estirpe capitalista con él. Quizá así se pueda reivindicar al ser de barro y maiz y comenzar de nuevo, esta vez desde cero.
1 comentario:
Me parece tocaste un tema que hoy dia nos tiene atados, el dinero siempre ha sido desde su creacion motivo de males y guerras, creo que vino con la caja de Pandora y de no ser asi, yo lo pondria dentro. Ademas si recuerdas la Biblia dice que el origen de todos los males es el amor al dinero... creo que es cierto, es el Dios y patron de todos los vivos y lamentablemente el mundo se ha entregado a su Culto y con ello ser humano ha sellado su existencia. El patron oro, el maldito capitalismo desmedido y los grandes burgueses nos han condenado.
Con el dinero, nos hemos corrompido y hemos vendido nuestra alma por un monton de miserables billetes verdes que no traen la felicidad... solo miseria
"In God We trust", claro no dice que dios, pero sabes que es el dios oro, el dios dinero. Me ha parecido genial tu intervencion...
Publicar un comentario