domingo, 26 de octubre de 2008

Sobrë el seguimientÖ y la justicia

Jesucristo dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Pero, ¿es posible que alguien esté realmente saciado en la vida?... Tal vez alguien esté profundamente satisfecho con lo que tiene o con lo que es, pero ¿por cuánto tiempo tendrá esa sensación de satisfacción?... Quizá no sea nada equivocado afirmar que la humanidad toda, es una humanidad hambrienta, no saciada, o quizá un poco peor… insaciable. ¿Se dado usted cuenta de que el rico no se sacia con lo que ya tiene?... Pertenece a nuestra humanidad que ninguna cosa asociada con nuestros apetitos sea por sí misma capaz de saciarnos. El que fuma quisiera acabarse todos los cigarrillos del mundo, el que bebe, quisiera tomarse todo el alcohol del mundo. Los que han hecho del comer su deporte, siempre tienen apetito. Lamentablemente esto también es cierto de todos aquellos que con hambre insaciable arrebatan a los débiles sus recursos. Los gobiernos poderosos del mundo siempre se han aprovechado de los pueblos débiles y no les basta despojarlos una vez, lo hacen una y otra vez, lo hacen destruyendo vidas humanas, lo hacen decidiendo el destino de poblaciones enteras que son desplazadas, esclavizadas o asesinadas. Los métodos homicidas son las armas, los vicios, trabajos forzados, sueldos miserables que causan desnutrición, carestía, narcotráfico, corrupción política. ¿Alguno sabe quién sale ganando cuando en un país prevalece el desorden social? Pues los países poderosos que aprovechan toda ocasión para manipular gobiernos y sociedades a conveniencia. Ya tienen muchas riquezas, pero no les basta, tienen hambre, pero no de justicia.
¿De qué tienen hambre los que se dicen seguidores de Jesucristo en nuestros días? De “bendiciones”, quieren tener un lindo hogar, una excelente esposa o un marido soñado. Los cristianos de nuestros días quieren tener hijos e hijas obedientes, que sean estudiantes de éxito, “que nos llenen de orgullo”.
¿De qué tienen hambre los que se dicen seguidores de Jesucristo en nuestros días? De reconocimiento. Quieren ser personas de “éxito”. Un pastor mide su éxito por el número de personas que reúne en su congregación, así que hay que “ganar” más gente, enteramente como si fueran mercancía. Hay que procurar salir en los medios de comunicación. Hay que relacionarse con las autoridades y con la “alta sociedad”. Dicen que el artista vive del aplauso, así que hemos inventado que haya “aplausos para el Señor”, pero secretamente disfrutamos que haya muchos aplausos por lo que hacemos y decimos. Jesucristo diría: apláudanles más… “ya tienen su recompensa”.


Jesucristo ofrece una bienaventuranza para aquellos que tienen hambre y sed de justicia, así que seguramente esperaba que sus seguidores tuvieran hambre y sed de justicia.

Jesucristo esperaba que sus seguidores tuvieran hambre y sed de justicia… sólo ellos estarían dispuestos a negarse a sí mismos, tomar su propia cruz e ir en pos de él.
Ernesto Martín Guerrero Zavala

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