viernes, 12 de noviembre de 2010

Testimonio de la gente en los barcos inexistentes

Sera posible? sera posible que en alguno de los mundos existan seres iguales a estos?, porque son como nosotros, pero no son nosotros... y de sus venas fluye esa extraña gelatina amarilla que parece contagiar la natura.
Que son, de donde vienen, que es lo que buscaban en nosotros? Porque no podiamos escuchar sus gritos sordos y no entendiamos su forma de pensar. Porque nos daban miedo los matamos. Destruimos sus cuerpos y les robamos los ojos de zafiro, no podian usarlos ya... tambien les quitamos la extraña ropa que tenian encima y les arrancamos de la piel los pequeños brillantes que los hacian verse como dioses. No dijeron nada, no sintieron. Se desvanecieron en el instante mismo en que los tocamos, en que los vimos. Por un momento creimos que habriamos de morir, porque eran tantos, pero en cambio salimos victoriosos en esta batalla sin nombres y sin rivales.
Y antes de soltar el ultimo suspiro, Anaia, una de ellos, dejo escapar de sus ojos una especie de lagrima, algo parecido al agua de los mares rodo por su rostro y luego murio.
Extraño dado que no tenian alma.

1 comentario:

Jorge Alejandro Espinosa dijo...

Hasta ahora he leído tu comentario Ana y por eso respondo con tan tarde, he andado ocupado con el trabajo, me dedico a la docencia por ahora, tengo mis pupilos preparatorianos, en los cuales trato de que la filosofía eche raíz, o al menos la incertidumbre, con eso basta. Aunque no sabes que pesado es montarse el uniforme todos los días para el trabajo, es como ponerse los pantalones y las camisas de la rutina desde muy temprano, pero todo valga por unos mendigos pesos para la gasolina del coche que únicamente sirve para ir al trabajo. Tengo pensado viajar, y tu invitación a Italia suena bien, pero estoy ahorrando para salir de este país y viajar al sur, el sur siempre es más cálido, ¿quieres venir conmigo? Me alegra mucho saber de ti, y disfruto al leerte, aunque la verdad no tanto como escucharte. Me quede esperándote estos días, pero ya habrá ocasión de que nos veamos y platiquemos todo lo que no hemos podido conversar en más de un año. ¿Ya nació el frijol?
Tu amigo: Alejandro.