La montania, aqui no hay enie, irrumpe en mi habitaciòn de forma abrumadora, es tan grande que casi puedo levantar el cuello hasta llegar al cielo y ver en la punta su elevada y nevada orilla. La casa es el espacio por excelencia para que un artista solitario (no solo), como tù pinte de dia y de noche alguna cancion conocida, yo he considerado seriamente escribir el espiritu de la mùsica en tan propicias condiciones. Tambièn es el espacio para el rojo del fuego en medio de la casa y los abrigos elegantes de felpa. De modo que una escritora no descubierta bien puede sentarse sus tardes de ocio frente a la fogata, con la nieve acechando en silencio tras la puerta, a disfrutar de un buen cafè, italiano por supuesto, mientras disfruta del largo manuscrito enviado por un amigo, en tierras lejanas, surreales como la pobreza, que huelen a chile en braza y a revoluciones aniejas macerandose poco a poco en una enorme cazuela de barrO.
Ecco. He aquì, la visiòn desfasada de una eterna nube, dentro de la bola vidriada en la que siempre nieva.
3 comentarios:
Me pude imaginar esa ventana que da a la montaña y a ti leyendo muy abrigada frente a un fuego. Me dieron muchas ganas de estar allí, y ver esa misma montaña que ves tu, y sentir ese frio y vivir ese pais, aunque la extravaganza de latinoamerica también me tiene encantado, gracias tafé, un saludo.
Bueno, la carta que leo frente a la fogata es, obviamente, tuya. Así que ... que me cuentas? un abrazO
En general nada tafé me he dedicado a estudiar matemáticas un rato, es increíble la belleza que se esconde en ellas, ahora entiendo a Pitágoras y su concepto de armonía y belleza numérica, me he conectado poco a internet, únicamente lo necesario por eso casi no nos hemos encontrado. A principios de Diciembre iré a Ocosingo, a la universidad tecnológica de la selva, se hará un congreso allí sobre el pensamiento de Edgar Morin y la sociedad por el pensamiento complejo me ha invitado por lo que debo comenzar a trabajar en una presentación para ese día. Fuera de eso nada más tafé, he de admitir que he echado de menos tu compañía y tu charla, siempre es bueno tener a alguien con quien poder platicar a gusto.
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