martes, 10 de febrero de 2009

OnirismOs maravillosÖs

Anoche soñé con un mundo en el que todos hacían lo que amaban... era un mundo feliz en el que las carencias no tenían mayor relevancia que un bote de mayonesa en el supermercado.
No parecía haber un conflicto de intereses en fabricar un mueble, para alguien a quien le faltara, sin cobrar por él un solo peso; ni tampoco en hallar lugar para dormir en una casa que dispone de cuartos vacíos.
Era una realidad selectiva que había quitado cuidadosamente a todos aquellos sujetos que mueren por estafar al prójimo y ven en la rapiña el modus vivendi del hombre occidental. En aquel lugar de tonalidades moradas, verdes y amarillas, no había planificación familiar por hambre y los individuos, libres y orgullosos de sus pasos, caminaban erguidos por largos paseos junto al mar, junto al bosque y en la montaña, que por aquellos momentos no tenían título de propiedad. Porque la propiedad la daba el nacimiento en la tierra. Junto al derecho de comer, reir y ser feliz. Soñé con un lugar habitable y sobrio de ventanas limpias y miradas cristalinas.
Luego desperté y, como en la realidad de Monterroso, el dinosaurio todavía estaba allí.

No hay comentarios: