Paraplejia sublime la del hombre frente al cielo nocturno y estrellado, en las noches frías de narices húmedas.
Entre más sabemos, más desconocemos, más imaginamos, más creamos... y nuevamente menos sabemos... así, siempre así, descubriendo nuestra ignorancia e imaginando nuestro futuro en lo que después será una certera visión presente.
El hombre a imagen y semejanza de Dios que desconoce su capacidad para crear todo lo que es capaz de soñar. Que sueña con universos paralelos, ya válidos por la misma presencia de sus sueños, y las oníricas fantasías y utopías que sirven de sostén a su existencia trina [realizándose a la par del nacimiento matutino del sol de mayO].
El ser de barro halla sentido de pertenencia en su pasado; identidad desconocida y anhelada que lo mantiene en un estado de inconsciencia. Se busca una y otra vez en los hombres, los vestigios, las ruinas y los mitos. El hombre, la humanidad, vive para sí en presente; para nacer, crecer, reproducirse y morir, en un ciclo constante que sólo recicla materia de forma interminable. He ahí los sujetos que viven para buscar un sentido y lo hallan justo antes de partir, los que a falta de motivos se conforman con el mediocre colectivo. Los que nada pretenden y nada obtienen, fuera del común denominador económico. De esos hay muchos. Y finalmente el individuo excepcional y genuino que ve lo inimaginable en el futuro. Aquellos pocos llenan de sentido el concepto de la Fë y lo convierten en la tangible prueba de la capacidad humana. De la persistencia y el potencial... estos son el universo mismo explicándose el porqué de su estancia en esta materia oscura.
Así se compone el mundo conocido y desconocido que tiene lugar dentro de mis pupilas cada lunes.
Entre más sabemos, más desconocemos, más imaginamos, más creamos... y nuevamente menos sabemos... así, siempre así, descubriendo nuestra ignorancia e imaginando nuestro futuro en lo que después será una certera visión presente.
El hombre a imagen y semejanza de Dios que desconoce su capacidad para crear todo lo que es capaz de soñar. Que sueña con universos paralelos, ya válidos por la misma presencia de sus sueños, y las oníricas fantasías y utopías que sirven de sostén a su existencia trina [realizándose a la par del nacimiento matutino del sol de mayO].
El ser de barro halla sentido de pertenencia en su pasado; identidad desconocida y anhelada que lo mantiene en un estado de inconsciencia. Se busca una y otra vez en los hombres, los vestigios, las ruinas y los mitos. El hombre, la humanidad, vive para sí en presente; para nacer, crecer, reproducirse y morir, en un ciclo constante que sólo recicla materia de forma interminable. He ahí los sujetos que viven para buscar un sentido y lo hallan justo antes de partir, los que a falta de motivos se conforman con el mediocre colectivo. Los que nada pretenden y nada obtienen, fuera del común denominador económico. De esos hay muchos. Y finalmente el individuo excepcional y genuino que ve lo inimaginable en el futuro. Aquellos pocos llenan de sentido el concepto de la Fë y lo convierten en la tangible prueba de la capacidad humana. De la persistencia y el potencial... estos son el universo mismo explicándose el porqué de su estancia en esta materia oscura.
Así se compone el mundo conocido y desconocido que tiene lugar dentro de mis pupilas cada lunes.
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