Me encuentro sentada en la esquina de la realidad en la que, poco a poco, me he acomodado a vivir. Una realidad hecha de naturaleza, de familia, de animales y de niños... Una realidad que defino mia como se puede reconocer la propia cara cuando uno se mira al espejo. Pero hoy, por un instante, me he girado un momento para verme a las espaldas, gesto poco sabio que denota nostalgia, para saber que fue de todas las versiones de mi misma en mis vidas paralelas.
Fui una escritora apasionada que se quedo con las mismas personas con las que creció... con las que conoció el amor. Fui la terca mujer que continuo a luchar por las causas perdidas, fui la mujer, la hija y la novia que ya no soy.
Hoy encontre entre mis textos las letras libres de quien fuera mi primera inspiración y pensarlo del otro lado del oceano me hizo volver, por un momento, hacia allá... lejos, donde lo que no deja de ser permanece para siempre.
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