viernes, 4 de abril de 2014

Preocupaciones que detienen las noches

Lo bueno del primer mundo eran las inteligentes pláticas de política, la crítica social y que una se podía permitir de intentar vivir alternativamente. A eso se le debe agregar que llegué a un lugar en el que las cosas eran ya fáciles y lo difícil era la vida comunitaria, que siendo el único reto de afrontar se convertía en una elección de peso para la cotidianidad.
El hecho es que ahora en México las cosas son más reales, más parecidas a lo que yo conocía antes de irme. Nada de comida lista, nada de techo asegurado o personas que te regalan un auto... No. El costo de la vida que baja, porque aquí todo es más simple, pero a la vez que sube... Porque no hay una burguesía mayoritaria a la cual se pertenece. Porque las prioridades son la sobrevivencia, el alcohol, las comodidades, la cercanía a los Estados Unidos, la religión enajenante...
Dije una vez, quisiera que alguien me dijera " ven a vivir a mis tierras yo te doy la casa" y hace unas semanas algo parecido sucedió! Pero no estoy segura que esto sea lo único suficiente para dar sentido a un sueño... El sueño de que... Me dijo Papetu... Yo no respondí, me sentí herida, pero pensé... El sueño de la subsistencia natural, de vivir con el mínimo indispensable, de emprender un proyecto propio, de trabajar con la gente, de abrir un centro cultural.... Tengo aun la idea secreta de hacer que este mundo sea un lugar mejor... No lo dije, pero lo pensé en silencio.

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